viernes, 12 de marzo de 2010
martes, 1 de diciembre de 2009
Villancico!!
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LOS ORÍGENES: UN GÉNERO DE MÚSICA PROFANA
En sus orígenes, en el siglo XV, villancico es un término empleado para designar a una composición poética de carácter popular. Literariamente consiste en un estribillo de tres versos, unas coplas de cuatro, uno o dos versos de enlace y repetición de los últimos versos del estribillo, que reciben el nombre de vuelta. El estribillo conforma una sección musical, a la que podemos llamar A; los dos primeros versos de las coplas poseen una música diferente, a la que podemos llamar B. Después de estas se repite la música del estribillo. Por lo tanto,la estructura final sería: Abba . Veamos un ejemplo:
Hoy comamos y bebamos
Y cantemos y holguemos
Que mañana ayunaremosEstribillo A Por honra de san Antruejo
Parémonos hoy bien anchos
Embutamos estos panchos
Recalquemos el pellejoCoplas b
bQue es costumbre de concejo
Que todos hoy nos hartemos
Que mañana ayunaremosVersos de enlace
Vueltaa
La temática del villancico, como nos muestra este ejemplo, distaba mucho de tener un carácter religioso. Entre las composiciones conservadas en el Cancionero de Palacio, una de las fuentes musicales más antiguas del género, aparecen villancicos con los contenidos más dispares, desde textos amorosos a violentas e irreverentes sátiras, pasando por composiciones que celebran algún destacado acontecimiento, así como cantos en alabanza de Cristo o la Virgen María. Por lo tanto, se trata de un género en el que no hay restricciones de contenido y cuya finalidad, aunque tenga tema religioso, no es nunca una ceremonia litúrgica. El compositor más destacado de este periodo es Juan del Enzina (1468-1530), a quien pertenece la composición anterior.
SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI: HACIA UN GÉNERO RELIGIOSO
Durante la segunda mitad del siglo XVI coexisten dos tipos de temática en el villancico: la profana y la religiosa. Los ejemplos de villancico religioso existen ya en la época anterior, si bien son puntuales. Posteriormente, adquiere una importancia cada vez mayor los asuntos religiosos. Y ello debido a que las autoridades eclesiásticas empiezan a considerar la conveniencia de introducir en la liturgia composiciones en castellano, compuestas en el estilo sencillo y directo del villancico, como una forma de acercar al pueblo a los misterios de la Fe católica, especialmente durante las celebraciones correspondientes a la Navidad y al Corpus Christi. Se convertirá en una de las principales obligaciones del maestro de capilla la composición de villancicos diferentes cada año para las principales fiestas del calendario litúrgico.Los ejemplos más representativos de esta segunda época del villancico los tenemos en el Cancionero de Upsala, el Cancionero de Medinaceli y las Canciones y Villanescas Espirituales de Francisco Guerrero. En ellos podemos ver un ligero incremento de la complejidad musical del género, tendencia que se acentuará en los siglos XVII y XVIII. Dicho cambio se concreta en la búsqueda de una distinción cada vez mayor entre las coplas y el estribillo. Éste tiende a hacerse ligeramente más extenso y con una textura polifónica, mientras que las coplas suelen ser más cortas, reducen el número de voces y la textura es homofónica. |
EL SIGLO XVII: ESPLENDOR DEL VILLANCICO POLIFÓNICO
La interpretación de villancicos se hace cada vez más frecuente a pesar de las censuras de que es objeto por parte de las instituciones conservadoras. Ya en 1596 Felipe II había ordenado que no se cantaran villancicos en la Capilla Real , prohibición que como veremos, no tuvo ningún efecto. La razón de estas censuras radicaba en lo siguiente: se convierte en una práctica cada vez más habitual la composición de villancicos en forma de diálogo, especialmente en Navidad, para recrear la sorpresa de los pastores ante el anuncio del Nacimiento del Mesías. Temas como este se convertían en un excelente pretexto para realizar divertidas parodias, en las que se hacía burla de personajes arquetípicos y de diversas nacionalidades. En este sentido son interesantes los villancicos de Negro y las Jácaras. |
Aparte de la Navidad el Corpus Christi se convierte en otra festividad importante en la que se suceden las interpretaciones de villancicos, así como de otras composiciones en castellano, especialmente durante las denominadas "siestas". Asimismo, durante el reinado de Felipe IV se instituye la celebración de las Quarenta Horas, momento tambièn muy propicio para el desenvolvimiento de dicho repertorio con todo su esplendor. Musicalmente, el villancico del siglo XVII se produce un aumento en la complejidad técnica y formal. Frente a las tres o cuatro voces del siglo XVI, lo habitual es la composición para ocho voces distribuidas en dos coros dispuestos en diferentes lugares de la catedral y acompañados de arpa, violón y órgano. |
Formalmente, el estribillo se convierte en una sección muy extensa y con una escritura polifónica relativamente compleja, mientras que las coplas contrastan con éste por su brevedad y por la reducción de la plantilla vocal e instrumental al mínimo. De entre el gran número de compositores que escribieron villancicos durante el siglo XVII podemos destacar algunos como Cristóbal Galán, Juan Hidalgo y Sebastián Durón. |
EL SIGLO XVIII: ITALIANIZACIÓN, CENSURAS Y DECADENCIA
| El siglo XVIII es el triunfo definitivo del estilo operístico italiano, el cual se adueña de todos los paises europeos. En España sucede lo mismo, y no sólo en el terreno de la ópera y de la zarzuela, sino también en otros géneros, como es el caso del villancico. Frente a la estructura uniforme de coplas y estribillo existente durante los siglos anteriores, los villancicos del siglo XVIII pueden llegar a tener una complejidad tal de secciones que en muchos casos no serán sino una alternancia de recitativos y arias da capo, al estilo de la ópera seria italiana. |
Epilogo
En la actualidad el término "villancico" se ha convertido exclusivamente en sinónimo de canción de Navidad, preferentemente de origen popular, que puede estructurarse de cualquier forma y que también podemos utilizar para referirnos a una canción navideña de cualquier nacionalidad. No hemos de olvidar pues que en su origen el villancico fue un género exclusivamente español y que tuvo muy diversos usos a lo largo de su historia. A pesar de todo, en los villancicos actuales perviven algunas características del antiguo villancico, como es la estructura de estribillo y coplas, la frecuente aparición de personajes populares y la inclusión en algunas ocasiones de textos relativamente atrevidos ( véase, por ejemplo: "En el portal de Belén han entrado los ratones......"). En conclusión, podemos decir que el villancico actual mantiene algunos elementos básicos desde sus orígenes, si bien ha perdido su antiguo esplendor para convertirse en un género popular. |
EL VILLANCICO EN CANARIAS
UNA SOBRE EL MISMO MAR:
Este villancico es el más conocido y cantado en los últimos años en el Archipiélago Canario. Compuesto por Benito Cabrera, (músico e intérprete genial de timple), su letra resalta isla por isla los símbolos y peculiaridades de cada una, proponiendo a través de las diferencias y analogías un acercamiento fraterno de todos los canarios, sugiriendo la utópica unificación dentro de un mar que nos es común…
Se da la peculiaridad que todos los años, el día 25 de Diciembre, Navidad, se celebra en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife un concierto ofrecido por la Orquesta Sinfónica y coros, y con la actuación de primeras figuras mundiales de la música, (cantantes e intérpretes). En la explanada del Puerto al aire libre y con entrada gratuita, acuden mas de 50.000 Tinerfeños, de todas las edades y clases sociales.
El programa es diferente cada año, música de los clásicos, Valses de la familia Strauss, Zarzuelas, Operetas, Música de películas de Disney, fragmentos de óperas…etc, música culta comprensible para todos, de ahí el éxito popular tan enorme que ha tenido este acto. Como broche final del concierto, y ya convertido en una costumbre esperada con simpatía, el público que asiste a la gala acompañado por la Orquesta Sinfónica de Tenerife canta este villancico en un canto unánime de fraternidad y orgullo de ser Canario.
Fuerteventura, dunas y arena,
Aulaga y soledad, (Aulaga= planta autóctona)
Sobre Tindaya trae el viento ( montaña sagrada)
Arcanos desde el mar
Con un conjuro de libertad,
Amor, futuro y pan.
Por La Gomera
Silba una estrella
Al cedro y al brezal,
Órganos de basalto cantan
Nuestra unidad
Coge el guarapo y ven (guarapo = bebida con miel de palma)
A brindar en esta Navidad.
Vamos, cantemos:
Somos siete
Sobre el mismo mar.
Siente el latir
De un solo pulso,
¡llegó Navidad!
Bajo las lavas de Lanzarote
Duerme un corazón,
En su latir cantan mi voz
Los novios del mojón. (rocas con forma de personas)
Iza el Janubio en mares de sal (Las Salinas de Janubio)
Sus velas rumbo al sol
Apunta el Nublo (Roque Nublo)
Por Gran Canaria
El paso de mi andar
Por los barrancos
Donde habita
El alma del Faycán (sumo sacerdote)
Cuevas pintadas con mazapán
Pregonan Navidad
Vamos cantemos:
Somos siete……
Canta La Palma,
Por sirinoque, (danza típica de La Palma)
El son de mi niñez.
Por Taburiente arrullo y paz, (Caldera de Taburiente)
Almendros , flor y miel.
Con los enanos (Grupo de danza de la fiesta de la Virgen)
Se hará verdad
La magia que soñé
Teide y retamas por Tenerife (Pico Teide y plantas olorosas)
Aroman mi cantar,
Vuela en Ucanca (Llano de Ucanca en las faldas del Teide)
La esperanza
Verde del pinar.
Un Tajaraste ven a bailar
En esta Navidad.
Vámos cantemos:
Somos siete…..
Con las sabinas (Arbol de madera muy dura)
Vive en El Hierro
El ansia de mi sed,
Dormido en pozos
Aun está
El árbol Garoé. (Arbol del agua de los Bimbaches)
Busca mi faro y encontraras
La senda del ayer.
Traza tu rumbo
Por siete estrellas (las 7 islas, en la bandera 7 estrellas)
Y se forjarán
Con el poder de una canción
Caminos sobre el mar.
CANARIAS UNA SOLA SERÁ
EN ESTA NAVIDAD.
Vamos cantemos:
Somos siete…..
El villancico
Un villancico es, actualmente, una canción cuya letra hace referencia a la Navidad. Se cantan tradicionalmente en diciembre y en Navidad. La tradición de los villancicos se remonta al siglo XV. Los villancicos eran originariamente canciones profanas con estribillo, de origen popular y armonizadas a varias voces. Posteriormente comenzaron a cantarse en las iglesias y a asociarse específicamente con la Navidad.
Las primeras canciones que pueden denominarse así no tenían ninguna referencia religiosa pero, gradualmente y en España se asocian a la iglesia y pasan a formar parte de su repertorio. Muchos han sido traducidos hasta convertirse en himnos muy famosos.
En España la palabra villancico no solo debe relacionarse con la canción popular que festeja la Navidad del Señor sino que también encontramos idéntica denominación para un tipo de composición musical derivada en su origen de una melodía cantada por los villanos y que en el Renacimiento entre el siglo XV y XVI se convierte en canciones a una voz con acompañamiento de vihuela o en canción para tres y cuatro voces con raíces populares. En el siglo XVIII todas las capillas musicales de España y de Latinoamérica tuvieron su repertorio de villancicos (obras religiosas en lengua vernácula) para las fiestas más importantes del año católico. Los del P. Antonio Soler, escritos durante la segunda mitad del siglo, son quizá los más recordados en la actualidad.
Los villancicos están escritos en verso.
Origen
En estas fechas en las que se respira un aire navideño por doquier resurge como cada año un tipo de música que recibe el nombre de “villancico”. Sin embargo, pocas son las personas que conocen el origen de estas melodías que, año tras año, llegan a nuestros oídos en tan entrañables fechas.
El villancico es una de las manifestaciones más antiguas de la lírica popular castellana que en sus orígenes consistía en una breve canción estrófica con estribillo que solía tener el esquema aBccaB. Su melodía principal se hallaba en la voz superior y normalmente estaba destinado a ser ejecutado por un solista al que le acompañaban dos o tres instrumentos.
Esta denominación apareció en el siglo XV refiriéndose a una canción en lengua vulgar que se apoyaba en las formas estróficas responsoriales como el virelai, el zéjel, la ballata o las cantigas paralelísticas. Las primeras fuentes documentales en las que aparece la palabra “villancico” son el Cancionero de Stúñiga (ca. 1458) y el Chanssonier d’Herberay (ca. 1463), más posteriores son el Cancionero de la Colombina y el Cancionero musical de Palacio. Juan del Encina a finales del siglo XV fue el autor más representativo de este género, en sus composiciones utilizaba el tiempo binario y para aquellas obras que tenían una temática popular el ternario. El villancico en esta época ya consistía en una forma musical y poética que alternaba coplas con estribillo.
Hacia el siglo XVI debido a que las autoridades eclesiásticas empiezan a considerar la conveniencia de introducir en la liturgia composiciones en castellano como una forma de acercar al pueblo a los misterios de la Fe católica, el villancico poco a poco va cambiando su temática sobre el amor cortés para ir centrándose en temas de tipo religioso. De esta manera en los albores del siglo XVII se empieza a utilizar en los responsorios de maitines de las principales fiestas litúrgicas como la Navidad, Hábeas Christi, Asunción, santos locales, Epifanía, Trinidad, etc. Así los villancicos se convertirán además de en un obligado ejercicio para acceder al magisterio de capilla, en una de las principales obligaciones compositivas del maestro de capilla para las principales fiestas del calendario litúrgico.
Durante el siglo XVII la interpretación de villancicos se hace cada vez más frecuente a pesar de las prohibiciones por parte de las instituciones conservadoras. Prohibiciones que se basaban en que el uso de los villancicos se había convertido en una práctica cada vez más usual de cancioncitas con forma de diálogo que recreaban la sorpresa de los pastores ante el misterio del nacimiento de Jesús. Temas como este se convertían en un excelente pretexto para realizar divertidas parodias en las que se hacía la burla correspondiente de personajes arquetípicos de diversas nacionalidades. El villancico del siglo XVII tiene una gran complejidad técnica y formal aumentándose el número de voces incluso hasta ocho distribuidas en dos coros dispuestos en diferentes lugares de la catedral y acompañados con instrumentos como el arpa, el violón y el órgano. Los villancicos de este siglo nos han llegado en manuscritos de borrador y en hojas sueltas para cada voz dejando de lado la escritura de facistol para este tipo de género.
El siglo XVIII está marcado por la gran influencia que ejerció Italia en cuanto a música se refiere y no sólo nos estamos refiriendo a la ópera o a la zarzuela sino también al villancico. Influencias italianizantes en el villancico fueron el estilo recitativo, las arias da capo y el estilo compositivo de la ópera seria italiana que provocaron un aumento en la plantilla de las orquestas de las capillas de música catedralicias, una mayor exigencia a la hora de interpretar dichas composiciones junto con una desmedida inversión musical de los centros catedralicios que no rentabilizaban sus resultados prácticos. Los villancicos seguirán teniendo las características populares del siglo anterior que se irán fundiendo con las características musicales de este siglo, situación que provocó que los villancicos se utilizasen en contextos litúrgicos pero esta vez con fines didácticos. Poco a poco se van introduciendo elementos teatrales en las iglesias buscando provocar en el pueblo afectos muy diferentes a la contemplación divina que se conseguía con el viejo estilo polifónico. Compositores importantes de este periodo han sido el padre Antonio Soler, Antonio de Literes y José de Torres. Estas influencias italianizantes provocaron que el villancico fuera definitivamente proscrito de la liturgia a finales de este siglo XVIII, de tal manera que en el siglo XIX los villancicos habían desaparecido de la liturgia siendo sustituidos por los tradicionales responsorios gregorianos. Así todo el patrimonio de villancicos quedó en el mejor de los casos almacenado en los archivos catedralicios, gran parte del cual aún está por publicar.
Hoy en día al referirnos a la palabra “villancico” hacemos referencia a la canción de navidad que tiene sus orígenes en distintas culturas populares de cualquier nacionalidad. El villancico que estamos acostumbrados a oír en estas fechas tiene una estructura melódica y armónica sencilla y normalmente suele estar interpretado en las voces por coros de niños / as, suelen tener melodías facilonas y poco elaboradas armónicamente. Actualmente el uso del villancico está ligado al fomento del consumismo típico de estas fechas, prueba de ello es que la publicidad utiliza la música de los villancicos a finales del mes de noviembre, con lo cual se amplía el periodo navideño de forma considerable con el objeto de fomentar aún más el consumo en estas fechas.
BIBLIOGRAFÍA
q Stanley Sadie y John Tyrell (ed.s): The New Grove Dictionary of Music and Musicians, segunda ed., 29 vols. (Londres: Macmillan, 2001).
q Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana: 10 vols., dirigido por Emilio Casares Rodicio (Madrid: SGAE, Madrid)
El villancico en Canarias
VILLANCICO: Este término viene derivado de la palabra villano -hombre de pueblo o villa-. Durante la Edad Media se llamaban así todas las canciones cantadas durante la época de Navidad. Se cantan en la iglesia delante del portal de Belén, por las calles y plazas en la Nochebuena, acompañándose por panderetas, zambomba y almirez, castañuelas guitarras y panderos.
El villancico Canario más popular es el llamado "LO DIVINO". Se canta durante la época de Navidad en las Islas Canarias, sobre todo en la Isla de Tenerife.
Durante los días que preceden a la navidad, grupos de “cantadores y tocadores”, recorren las calles de los pueblos y los barrios de la ciudad, cantando villancicos, sobre todo “Lo Divino”.
Lo Divino:
Letra: Popular - Música: Popular
Anuncia nuestro cantar
que ha nacido el Redentor.
ANUNCIA NUESTRO CANTAR
QUE HA NACIDO EL REDENTOR.
La tierra, el cielo y el mar
palpitan llenos de amor.
LA TIERRA, EL CIELO Y EL MAR
PALPITAN LLENOS DE AMOR.
Madre del alma
cesen tus penas,
cálma tu angustia,
por Dios no llores
QUE YA BENDICEN
LA NOCHEBUENA,
LOS REYES MAGOS
Y LOS PASTORES.
Bordan los valles
blancos corderos,
hay regocijo
en las cabañas.
Y LOS TOMILLOS
Y LOS ROMEROS,
LLENAN DE AROMA
NUESTRAS MONTAÑAS.
El jazz
(Nombre artístico de Eunice Kathleen Waymon; Tryon, Carolina del Norte, 1933 - Carry-le-Rouet, Francia, 2003) Cantante y pianista estadounidense, considerada una de las grandes voces del siglo XX. Nina era la sexta de una familia de ocho hermanos, descendiente principalmente de esclavos africanos, aunque entre sus ancestros también hubo sangre irlandesa e india.
Su padre, John Divine Waymon, se dedicó durante un tiempo al mundo del espectáculo: cantaba, bailaba y tocaba la harmónica, aunque cuando su familia empezó a ser numerosa, trabajó en una tintorería y como barbero para salir adelante. La madre, Mary Kate, tocó el piano para él en alguna ocasión, aunque luego se hizo ministra de la Iglesia metodista y rechazó todo lo que no fueran espirituales religiosos.

Nina Simone
Simone creció, pues, rodeada de música. En su hogar, todos los hermanos cantaban y tocaban algún instrumento, sin tomar clases ni tener siquiera conciencia de haber aprendido. Cuenta en su autobiografía que su primer recuerdo de la infancia es su madre cantando gospel, y que empezó a tocar el órgano que había en la casa tan pronto como creció lo suficiente como para sentarse en el banco y llegar al teclado. Nadie se dio cuenta hasta que un día su madre la vio tocando una de sus canciones favoritas: aún no había cumplido tres años.
En 1939 tomó sus primeras clases formales de piano, y a los diez años dio su primer recital, en la librería local. Fue también su primera toma de contacto con el racismo: durante el mismo, sus padres fueron desalojados de la primera fila para acomodar a blancos. Esa experiencia del Sur segregado fue traumática para la pequeña Eunice. Más tarde declaró que fue el punto de partida de su compromiso en la lucha por los derechos civiles.
Con ayuda financiera de aficionados locales, en 1950 continuó sus estudios de piano clásico en Nueva York. Posteriormente, su familia se mudó a Filadelfia, donde fue rechazada en una escuela de música. En 1954 apareció una oportunidad de trabajo en un bar de Atlantic City (localidad de Nueva Jersey que es algo así como el Las Vegas de la costa Este). El problema era que el dueño quería que cantara, mientras que Eunice tan sólo se presentaba como pianista. Ella improvisó una versión de I loves you Porgy, de George Gershwin, con su característico timbre grave, y obtuvo el puesto.
Primeros contratos discográficos
Fue en Atlantic City donde adoptó el nombre artístico que la daría a conocer mundialmente, tomado de la actriz francesa Simone Signoret. Empezó a darse a conocer y, tras actuar en varios clubes de Filadelfia, logró un contrato discográfico con Bethlehem Records, en 1957.
Al año siguiente publicó su primer disco, Jazz as played in an exclusive side street club (también conocido como Little girl blue). Fue un éxito inmediato, y el sencillo escogido, I loves you Porgy, vendió un millón de ejemplares en Estados Unidos en el verano de 1959. Curiosamente, jamás volvería a colocar otra canción en el Top-40 de Estados Unidos, lo cual no le impidió forjarse una audiencia fiel.
A continuación, Simone firmó un contrato con la poderosa Colpix (Columbia Pictures Records), con la que publicó diez discos en cinco años (seis en estudio y cuatro en directo), y varias canciones para bandas sonoras de películas de Columbia; entre ellas: Wild is the wind, Sayonara y Samson and Delilah. En 1961 contrajo matrimonio con Andy Stroud, detective de Nueva York que se convertiría en su mánager, y que aparecería como compositor en los créditos de varias canciones. Ambos tuvieron una hija, Lisa Celeste, en 1962.

Fue llamada la Suma Sacerdotisa del Soul
En 1964 firmó otro contrato, esta vez con Philips, discográfica con la que publicó siete discos en tres años. De ese período destaca su clásico Don’t let be me, su versión de I put a spell on you, de Screaming Jay Hawkins, y su primera canción de protesta: Mississippi goddam! (‘¡Mississippi, maldita sea!’), furioso alegato contra varios estados del sur de Estados Unidos, inscrito en la lucha por los derechos civiles de los negros. Por entonces se la empezó a conocer como la Suma Sacerdotisa del Soul.
Entre 1966 y 1974 produjo, para la compañía RCA, algunos de sus mayores éxitos, como las versiones de To love somebody (Bee Gees) y Ain’t got no/I got life, del musical Hair. Otro de sus clásicos, To be young, gifted and black, estaba inspirado por una pieza de teatro de su amiga Lorraine Hansberry, y fue grabado por Aretha Franklin en 1972.
En 1969 decidió dejar de vivir en Estados Unidos, asqueada por el racismo de la sociedad estadounidense. Por esa época se separó de Stroud. Nina pasó a convertirse en su propia mánager, y a trabajar con su hermano Sam Waymon. Residió en Liberia cuatro años, y también en Barbados, Suiza, los Países Bajos, Trinidad y Gran Bretaña. Declaró en alguna ocasión que le gustaría morir en África, aunque finalmente eligió establecerse en Francia, con cuya cultura siempre se sintió ligada sentimentalmente: entre sus clásicos se encuentra una versión de Ne me quitte pas, de Jacques Brel.
Una canción: My baby just cares for me
En 1978 fue brevemente arrestada por no declarar impuestos entre 1971 y 1973, en protesta por la guerra de Vietnam. Ese año publicó Baltimore y en 1982 Fodder on my wings, disco basado en su autoimpuesto «exilio», para un sello discográfico suizo. Cuando parecía destinada a convertirse en una vieja gloria sólo recordada por nostálgicos, un espectacular rebrote de fama le llegó de forma inesperada en 1987. My baby just cares for me, una vieja canción que aparecía en su primer disco, publicado hacía ya treinta años, se convirtió en el tema escogido para una campaña de publicidad del perfume Chanel Nº 5 para la televisión británica. Alcanzó el quinto puesto en las listas de ventas de Gran Bretaña.

El éxito en toda Europa la devolvió a la luz pública, y se prodigó en colaboraciones con artistas como Pete Townsend, Maria Bethânia o Miriam Makeba. En 1992 apareció su música en la película Point of no return, inspirada en su propia vida. Ese año publicó su autobiografía, titulada I put a spell on you, que fue inmediatamente traducida al francés, el alemán y el holandés. En 1993, año en que se instaló definitivamente en el sur de Francia, publicó su último álbum en estudio, A single woman, que contenía otro clásico de la canción francesa, Il n’y pas d’amour heureux.
Su actitud rebelde la acompañó siempre: incluso durante sus últimos años, su nombre apareció en varias ocasiones mezclado en reyertas de vecindario. Nunca se retiró del todo: en 1998 fue una de las invitadas de honor en la fiesta del 80° aniversario de Nelson Mandela. En 1999, tras recibir un premio por toda su carrera, cantó unos duetos con su hija Lisa Celeste en el Guinness Blues Festival de Dublín.
Su última gira internacional data de 2000, año en que recibió numerosos reconocimientos a su carrera. Nina Simone falleció el 21 de abril del 2003 en su casa de Carry-le-Rouet, en el sur de Francia. Se anunció que su muerte fue por causas naturales y que llevaba tiempo sufriendo achaques, aunque no trascendieron más detalles.
Caracterizada por su compromiso contra el racismo, bajo el lema de Black is the colour (Negro es el color), su temática está totalmente enraizada en las tradiciones afroamericanas. Un repertorio tan amplio como el suyo, que comprende desde canciones melódicas, blues, cantos espirituales y gospel hasta temas tomados del folclore africano, hizo de ella una artista difícil de clasificar, y de hecho su biografía aparece en compilaciones de literatura sobre jazz, rock, pop y soul. Como ha dicho algún crítico, ella fue todo eso y nada: un espíritu independiente y temperamental, único e inigualable.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Jingle bells !!!
Dashing through the snow
In a one-horse open sleigh
Through the fields we go
Laughing all the way.
Bells on bob-tail ring
Making spirits bright
What fun it is to ride and sing
A sleighing song tonight.
Jingle bells, jingle bells
Jingle all the way,
Oh what fun it is to ride
In a one-horse open sleigh, O
Jingle bells, jingle bells
Jingle all the way,
Oh what fun it is to ride
In a one-horse open sleigh.
A day or two ago
I thought I'd take a ride
And soon Miss Fanny Bright
Was seated by my side;
The horse was lean and lank
Misfortune seemed his lot,
We ran into a drifted bank
And there we got upsot.
J ingle bells, jingle bells
Jingle all the way,
Oh what fun it is to ride
In a one-horse open sleigh, O
Jingle bells, jingle bells
Jingle all the way,
Oh what fun it is to ride
In a one-horse open sleigh.
A day or two ago
The story I must tell
I went out on the snow
And on my back I fell;
A gent was riding by
In a one-horse open sleigh
He laughed at me as
I there sprawling laid
But quickly drove away.
Jingle bells, jingle bells
Jingle all the way,
Oh what fun it is to ride
In a one-horse open sleigh, O
Jingle bells, jingle bells
Jingle all the way,
Oh what fun it is to ride
In a one-horse open sleigh.
Now the ground is white,
Go it while you're young,
Take the girls along
And sing this sleighing song.
Just bet a bob-tailed bay,
Two-forty as his speed,
Hitch him to an open sleigh
and crack! You'll take the lead.
Jingle bells, jingle bells
Jingle all the way,
Oh what fun it is to ride
In a one-horse open sleigh, O
Jingle bells, jingle bells
Jingle all the way,
Oh what fun it is to ride
In a one-horse open sleigh.


